jueves, 12 de diciembre de 2013

CAPITULO XXII, CONTITLÁN, ATEMAJAC, EL RANCHITO, LOS PUEBLOS DE LA SANTA CRUZ.

A la mitad del camino estaba Bernabé. Inconscientemente el carretero tiró la rienda de los caballos que jalaban la carreta para que esta se detuviera. Al frente el monje también los miraba. El madero que tenía al hombro se veía amenazador.  El obispo sintió un escalofrió. Sintió como aquella noche que en Guadalajara, se enfrentara al mismo chamuco y este le dijera que su hospicio serviría para que se alojaran tropas de asesinos. Aquella vez venció al demonio diciéndole que el solo servía a Dios y  a la virgen. Pero esto era algo diferente, Bernabé no era un espíritu maligno, era un hombre maligno.  Así pasaron unos instantes, el carretonero no sabía que hacer, el obispo tampoco. De repente  miraron que Bernabé con dificultad buscaba la orilla del camino para dejarlo libre, al poner su cuerpo de lado, notaron que el madero que se miraba sobre su hombro era en realidad una enorme cruz de madera, la cual arrastraba como si  fuera el Nazareno cuando iba al Calvario. Una Cruz, era una santa Cruz, al obispo le apareció en la mente la imagen de la niña Crucita. En ese instante sintió una tranquilidad enorme.__Avanza__ Ordeno el prelado al carretero.__  Pero señor obispo, no ve que…__ Que avances te digo, y no le des rápido, detente junto a ese hombre.__Señor, él lo quiso matar.__ Haz lo que te ordeno.No tardaron mucho para llegar a donde Bernabé estaba con su cruz al hombro. El carretero se detuvo. Bernabé con dificultado bajo su cruz y luego se acercó a la carreta. Tendió su mano para que su superior  también le diera la de él y poder besarla. Por un momento el obispo dudo en hacerlo, pero recordando a la niña santa, disipo sus dudas y le mostro su diestra al monje, este la tomo y con mucho respeto la beso. No pasó nada.__  ¿Qué hace padre Bernabé con esa Cruz? ¿A dónde va?__Voy a ese ranchito que se llama Cintilan, para colocar en algún lugar esta Cruz, ellos también deben estar bendecidos por esta santa reliquia igual que el Remolino. Ya he encontrado mi misión en este mundo y es esa señor obispo, la de venerar a la santa Cruz.__Hermosa  su misión Padre Bernabé, pero debería usted de buscar ayuda, esa  cruz pesa mucho.__ Más pesada estaba la que llevo nuestro señor y nunca se quejó, y esta será mi penitencia por haber atentado contra su vida su eminencia, solo le pido a mi creador, que el día de mi juicio final, me lo tenga en cuenta. Esta y  las otras veintinueve  cruces más, que voy a venerar.__ ¿veintinueve más? ¿Y dónde las va a poner?__ Si, treintaiuno en total,  una por cada día del mes de mayo y las voy a poner en todas las rancherías de la comarca, desde Moyahua  hasta  Juchipila, y en cada lugar habrá fiesta, y fiesta grande. Pero la primera será siempre, la fiesta del Remolino, la fiesta del tres de mayo.Y así fue. Gracias a este monje ex fanático de la santa inquisición, que se llenara toda la  comarca de cruces y en algunos lugares de capillas. Puso en Contitlán, Atemajac, El Ranchito, Las Jícamas, Las Cuásimas, El Paso, y muchos lugares más. El mismo hizo y llevo aquellas pesadas cruces de mezquite. Las más conocidas por ese tiempo, fueron la del Remolino, por ser la primera y por tener la fiesta más grande, luego  la cruz de platos, que esta Zanjón arriba rumbo al Ranchito, esa cruz está en el suelo, formada con mezcla de cal y adornada con platos de talavera, de ahí se partía para muchas rancherías para hacer sus fiestas,   y luego  las tres cruces que coloco como si fueran las tres del calvario, en el cerrito a un lado del camino real, en mitad del Remolino y Juchipila, frente a esas cruces, muchos arrieros paraban a pedir por un buen viaje.  Fue gracias a este hombre, que durante el mes de mayo en todas las rancherías se celebraran fiestas en honor de la santa Cruz y la santa niña Crucita, empezando con la fiesta del Remolino. Bernabé vivió el resto de sus días en completa armonía con los habitantes de la comarca. Ya no quiso vivir en el convento de Juchipila e hizo una ermita junto a las tres cruces, en el Surco de Nopales y de ahí salía todas las mañanas a decir misas y limpiar y llenar de flores sus cruces, sin imaginar que un día, por defenderlas, habría de morir clavado por la espada del que sería años mas tarde, el cojo más famoso de la naciente República Mexicana.
Aquella mañana el obispo  Cabañas quedo gratamente sorprendido por la conversión de aquel demonio a ángel redentor, sin duda un milagro más de la Santa niña Crucita.__ Dios te ha de premiar por tus buenos actos hijo. Híncate que te voy a bendecir.Bernabé obedeció y emocionado escucho las palabras del obispo, ofreciéndole en latín, los parabienes de la vida eterna. Luego miro como de nuevo iniciaba su marcha la carreta con rumbo hasta donde pudiera, al pie de la sierra camino a Nochiztlán. Ese fue un viaje muy largo para aquel hombre ya tan débil y viejo, pero consiente que sería el último viaje de su vida,  quiso visitar el máximo de parroquias que pudiera y terminar en San Juan de los Lagos. Pero su deseo no fue posible, al llegar a Nochiztlán los agarro una tormenta muy fuerte y un frente frio, el cual le hizo enfermar de pulmonía, pero aun así insistió en seguir su viaje,  no alcanzo a llegar a su objetivo, en un pueblo llamado San Pedro Apulco, al sentirse muy enfermo pidió que un cura lo confesara y le diera los santos oleos. Aquel hombre santo que fuera exclusivamente a bendecir al Remolino, ahí entrego su alma al creador, sin haber llegado a San Juan de los Lagos, pero cuentan que con una sonrisa muy grande, sus últimas palabras fueron, “Si mi niña, ya voy, gracias por venir por mí, mi hermosa santa Crucita.
Desde el día de la bendición de el Remolino, ya nadie impidió que se edificara la capilla y se terminara la plaza, al contrario, cada vez que Bernabé se daba tiempo iba y ayudaba a batir mezcla  o a pegar piedras. Para el siguiente año, en la fiesta de la Santa Crucita, ya el trabajo estaba muy avanzado y la fiesta fue muy lucida. La organizo Bernabé y para nada permitió que hubiera tastoanes. Le gusto tanto la danza que la trajo todo el mes con él en las consiguientes fiestas en las rancherías. En un jacalerio llamada el Tepetate, encontró a dos hermanos de apellido Muñoz, muy inteligentes, dicharacheros y dados a la música, amenizaban las fiestas con múltiples instrumentos inventados por ellos mismos, entre estos,  un pito de carrizo y un tamborcillo de cuero de chiva, a la cual le habían dado el nombre de “La chirimía”, ellos también se agregaron a la comitiva cultural de festividades durante el mes de mayo. Años después la gente decía, que si no había chirimía, la fiesta no servía de nada.
A Bernabé le fascinaba ir a la casa de Anastasio y Mercedes, para platicar con ellos sobre la vida de la niña, de sus milagros, de todos sus hechos como zaurina, por eso, un día platicando de como había muerto, fue que le narraron sobre la rama con que se defendió Anastasio del Gavilán.__ ¿Y que paso con esa rama Anastasio? __ Pregunto el monje.__ Pues va a creer que me puse y con mi rozadera la corte a modo que quedara nomas la crucita y luego con piedras lisitas la talle y la talle, hasta que me quedo bien bonita y ahí la tengo, de a tiro en donde pongo mi petate pa que nos cuide toda la noche.__ ¿Así que aquí la tienes? Muy bien hecho, quiero verla.Anastasio entro a su jacal y salió con la cruz que hiciera con aquello que en un momento dado fue su defensa. El monje la beso y luego la abrazo con mucho cariño, era una cruz pequeña, pero bien hecha.__Sabes Anastasio, esta cruz debe estar de otra manera. Quiero hacerle un pequeño altar, y con ella, por ser liviana llevarla en las procesiones, en todas las fiestas del mes de mayo. Luego ya que pasen las fiestas, te vuelvo a traer, ¿Qué te parece?__ Lo que mande su merced está bien hecho.Y desde entonces esa pequeña cruz es la que acompaña las procesiones, aquella madera que un día salvara la vida del padre de Crucita.
Bernabé se convirtió en uno de los hombres más queridos y respetados de aquellos lares, se volvió un hombre amable y alegre. Aunque vivía de la caridad de la gente, trabajaba en donde veía que se requería de su ayuda y sembraba como todos un pequeño cuamil para tener algo de maíz y frijol, no comía carne de ninguna especie y solamente se molestaba cuando alguien era irreverente con alguna de sus cruces, eso lo volvía a convertir en el hombre rabioso que fuera un día.
Fue una tarde de finales del mes de enero. El monje volvía de hacer su recorrido habitual. Desde la comunidad del Ranchito había visto que por el camino real pasaba mucha gente, mucha más que si fueran arrieros. Cuando llego al remolino de jacales de los Luna, ahí le dijo don José María muy molesto.__ Disque es el ejército padrecito, disque dicen que van pa Texas. Pero no son más que una bola de bandidos. Van agarrando lo que pueden.__ ¿Por qué dice eso don Chema?__ Porque son unos jijos de jijurria. Llego un tal general sabe que chingaos, que disque es el presidente de México  y a luego sin más nos dijo que teníamos que pagar impuestos. Que de cada tazolero que tuviéramos le teníamos que dar pastura pa sus animales y vacas para que ellos tragaran. Que disque no nos iba a pagar nada y hasta nos hacia un favor. Pos mendigo favor, nos dejaron sin pastura y me mataron dos vacas.__ ¿En dónde están ahora?__ Pos ahí le siguieron pa delante.  A la nada están ahora en la ermita suya padre, si no en Juchipila.Bernabé se dio prisa, sabía lo que hacían los poderosos, apropiarse de todo lo que quisieran.Don José María no se equivocó. El campamento de soldados era grande y utilizaban el llano limpio frente a su ermita para hacer un campamento. Las dos vacas que le requisaron al viejo yacían den el suelo y eran destazadas hábilmente. Había varias fogatas en donde obviamente preparaban brazas para guisar la carne. De pie junto a la ermita miro aquel hombre alto, muy elegante enfundado en su uniforme militar.Bernabé no miro peligro alguno, era solo el ejercito que iba de paso. Pero al momento de estar cerca de aquel que pareciera ser el jefe, escucho que este ordenaba algo que lo hizo sentir una desesperación muy grande.__ Como de que no encuentran Lena gruesa para hacer brazas, estarán ciego o idiotas. Miren, aquí hay mucha, tumben inmediatamente esas cruces y hagan las brasas con ellas, ¡Pero ya!
__ ¡No! __ Grito Bernabé indignado __ ¡No se atrevan a tocar mis cruces malditos!

FRANCISCO RODRÍGUEZ LÓPEZ

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