domingo, 9 de septiembre de 2012

CAPITULO XIV, el nacimiento de "Crucita".

El nacimiento de Crucita.

 Anastasio y Mercedes nunca se casaron, sin embargo eso no impidió que antes del año que se fugaron les naciera el primer hijo, Antonino Haro, luego, tres años después, Pomposo Haro, pero quien en verdad fue un verdadero misterio desde su nacimiento, fue Crucita, llamada así porque nació el día tres de mayo, el día de la Santa Cruz.

Mercedes ni siquiera sabía que estaba embarazada cuando la dio a luz. Aquel día andaba con Anastasio cortando guamara en la orilla del rio, cuando sintió un pequeño dolorcillo, muy parecido a cuando iba a parir… luego le vino otro y se le reventó la fuente. Asustada le grito a su esposo que se bajara del guamúchil y ella se recostó sobre una piedra enorme que estaba a la orilla del rio y que la gente llamaba piedra de los indios. Apenas llego su esposo con ella, cuando sin más, Mercedes le anuncio que parecía que iba a tener un niño, y en efecto, Anastasio se asomo y contemplo como del cuerpo se su esposa, salía aquella cabecita y luego todo el cuerpo. No lloró la recién nacida, al contrario, parecía que contemplaba a su padre he hizo una mueca como si estuviera riendo. Esa fue una de sus particularidades. Crucita nunca en su vida lloró. De inmediato Anastasio se quito la camisa y con ella envolvió a su hija, volvieron a El Remolino felices, tanto que se les olvidó el gancho y la quiligua en donde juntaban su guamara. Pero estaban felices que mas daba, porque por fin tenían una niña.

 Crucita fue una bendición para toda la comarca, desde su nacimiento empezaron a realizarse milagros, el primero de ellos, fue la visita de la madre de Mercedes.
 Pronto se supo por el rumbo, de la niña que había nacido sin dolor y lo hermosa que era, con su pelito que le caía debajo de los hombros, era una verdadera novedad y más de alguien fue a contarlo al Remolino de los Luna.

 Una mañana, Mercedes molía en el metate su nixtamal, para luego hacer sus tortillas y llevarle de comer a su hombre que andaba desmontando un terreno para sembrar, cuando escucho una voz llorosa y una risotada a sus espaldas. Volteo asustada y miró que eran su madre y su prima Chagua, que esta feliz no podía evitar reír a todo lo que daba.

 __!Madre,madre! __Las tres mujeres se abrazaron emocionadas. Tantos años, tan cerca y solo verse de lejos de vez en cuando, por ejemplo cuando iban a Juchipila, o andando en la temachaca o en la guamara, pero ni esperanzas de hacerse una seña siquiera, siempre estaba presente don José María y se enojaría si lo hicieran.

__ ¿Y la niña Meche,,,, on ta la niña greñuda y chula…yo la quero ver prima,,,,on ta, on ta? __Con premura exigía la pasguata…

 Mercedes sin dejar de abrazar a su madre, las condujo al interior del jacal, y ahí, en un huacal que colgaba de lo alto de un morillo a manera de cuna, estaba a la niña, sentada tomándose de los bordes. Al mirar a las mujeres las recibió con una sonrisa.

 __ ¡Virgen santa mija! ¿Pos cuanto tiene tu niña que ya está muy sentada sola? __

Un mes madre, solo un mes y ya se voltea y se sienta solita. Si aquello les sorprendió, más emocionadas quedaron cuando muy claramente la niña expreso.

__Abuelita, ven...ven.

__ ¡habló, parece que habló!

 __ Madre, mi niña hace tantas cosas curiosas, es una bendición… El padre de Moyahua nos dijo, que es un ángel bajado del cielo, que viene con una misión, pero ni él supo cual es.

Con ternura la abuela cargo a su nieta, y la niña extendió un brazo como pidiéndole a Chagua que se uniera con ellas. Ambas la abrazaron con ternura. La abuela empezó a llorar, pero crucita, hizo su cuerpecito hacia atrás para mirarle el rostro, con sus deditos limpio las lagrimas y luego, con su cabecita y un dedo, le hizo la señal de ¡no!.

Aquella noche en el jacalerío de los Luna, se escucharon los gritos enardecidos de son José María. Ni la esposa misma supo de donde sacó valor para contarle lo que habían hecho en la mañana, pero él lo tenía que saber, que tenían una nieta prodigiosa y que abrazar de nuevo a Mercedes había sido una bendición,

__ ¡Que juites a dónde jija de tu…! __

Si José María, jui a ver a mija, y a mi nieta. Y tú también deberías de ir, pa que tanto orgullo si eso ni se come ni se vende. __

 Pos sábetelo Tranquilina, que sea la última vez que vas a visitar a esa pasiada, no quero saber que volvites a ir o te voy a dar una surunguiza con la coyunda de los bueyes. Que no te duele tantos desprecios que nos han hecho, las tranquizas que se ponen tus hijos con los Haro, la mano de Gumaro. De plano no tienes vergüenza.

__No José María, tas equivocado. Vergüenza si tengo, y mucha, pero con mi hija por no haber sabido ser buena madre, y voy a seguir yendo a verla, y si no quieres, mátame, mátame aquí mesmo.

__Y mátenos a las dos, pus que… yo tamien voy a ir a verla.

 __!Tu cállate Rosaura, la plática no es contigo! Además todo esto es por tu culpa, si hubieras sabido cuidar a Mercedes. Yo no se pa que te recogí cuando murió tu madre, y te crie como una hija, y siempre he dicho que eres mi hija, pero ya no… eres una arrimada.

 __Pos ahí diga todo lo que quera…ni lo oigo, haga de cuenta que le grita a la mosca que le cayó a su plato de temachaca y ya se la comió,,, jiar, jiar, jiar…. y yo si voy a ir mañana y Chimino va a ir conmigo, Crucita es milagrosa y le voy a pedir, que nos quite lo lerendo, aunque sea tantito.

 __Pero que no nos quite lo jarioso__ Respondió al momento Chimino __Y ándale, apúrale, ya amonos al jacal.

En aquella aseveración de que tenía algo de milagrosa, no se equivocó Rosaura, aquella niña a la edad de un año, ya hablaba perfectamente y tenía la particularidad de que adivinaba cosas sin que nadie le dijera nada. Poco a poco se supo de aquella virtud en la comarca y a Crucita la gente dio por llamarla, la niña Zaurina del ranchito El Remolino.

A diario el jacal de Anastasio se miraba visitado por decenas de personas que iban a ver a la niña Zaurina para que les despejara alguna duda. Crucita se la llevaba en el patio jugando con los animalitos que su padre atrapaba para ella, tenia ardillas, conejos, un gran número de pájaros salvajes como palomas pintas y calandrias, pero lo más increíble, era que tuviera un coyotito, manso, dócil, y eso que la gente decía que un coyote jamás se domestica.

La visita de tanta gente, molestaba a Mercedes, no la dejaban hacer sus quehaceres, y siempre tenía que estar al pendiente de su hija, pues mas una vez se la quisieron robar para llevársela lejos y hacer negocio con ella. En cuanto escuchaba el ¡Buenos días señora! La ponía alerta y al momento contestaba.

__No, aquí no es, aquí no vive la niña Zaurina, es mas adelante. Pero al momento se oía que Crucita decía

__Déjalos entrar mamá, son gente buena, déjalos entrar.

Nadie necesitaba decirle nada, con solo mirarlos al momento les decía su problema como cuando fue don Onofre Villarreal a preguntar por unas remudas que se le habían perdido.

Crucita lo miro y sin sonreír le dijo.

__Mire don Onofre, ya no busque sus remudas, los chinacos las encontraron en el llano y las agarraron porque las necesitaban para cargar un dinero que se robaron del Mezquital del Oro… el dinero lo enterraron en Moyahua y luego sus remudas las mandaron para Fresnillo, van con ese rumbo, así que mejor delas por perdidas y no les reclame, porque esa gente no tendría ningún miramiento en matarlo. Mejor vallase para su casa y consígase otros animales. Dios lo va a bendecir.

Don Onofre se quedo admirado y solamente le quedo preguntar.

__Cuanto se te debe.

__ El precio que te voy a cobrar Onofre Villarreal, es muy alto y tú sabrás si lo quieres pagar. Mira ahora que salgas al patio, ahí en fogón donde tortea mi madre, avienta a las brazas tu orgullo y ya sin él, vete a tu casa y agarra un queso fresco de los que acaba de hacer tu mujer, y con él en la mano vete a la casa de tu compadre Eligio y cuando llegues, nomas dile que les llevas ese queso, y que si te invitan una tortilla te lo quieres comer junto con él y su familia.

__ ¡Que yo vaya con mi compadre Eligio! Ni el patrón Santo Santiago lo permita. Ese bandido me robo una carga de maíz el año pasado cuando partió la cosecha.

__ ¿Y por una triste carga de maíz has perdido una amistad de toda la vida? ¿Por una carga de maíz has renegado del sagrado sacramento del bautismo? Porque tú y él están emparentados. Y por una triste carga de maíz has sufrido mucho Onofre Villarreal, por algo que no vale la pena. Tu compadre sufre igual que tu y también le gustaría reconciliarse pero los dos son muy orgullosos y eso los hace ver mal las cosas. El sufrimiento es para el que así lo quiere. Mira, por ejemplo ahora sufres de coraje por lo que te robaron los chinacos. ¿Dime, que te ganas? Tu sufriendo y ellos muy campantes. No vuelvas a sufrir Onofre Villarreal, esta vida nos la presta Dios para ser felices, y si en algo quieres pagarme, llévale ese queso a tu compadre, y no le reclames nada ni le hables de la carga de maíz, en todo momento sonríele, veras que todo se arregla por sí solo, hazlo y si no quieres, sigue sufriendo Onofre Villarreal, que Dios te bendiga.

Una semana después, Onofre Villarreal llegó con toda su familia para fincarse en El Remolino, para estar cerca de la niña Zaurina. A la gente le platicaba que por el camino, mientras llegaba a Juchipila iba pensando y pensando en las palabras de aquella niña. Que lo dudó un poco antes de decirle a su mujer que le pusiera en un plato un queso fresco. Varias veces estuvo a punto de regresarse, como pues iba a hablarle el primero a su compadre, si el bandido había sido él. Pero se armó de valor y siguió su camino. Cuando llego a la casa de Eligio…

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