El remolino historia fantastica

martes, 11 de septiembre de 2012

CAPITULO XV. El origen de la Fiesta de la Santa Cruz (primera parte).


El origen de la Fiesta de la Cruz (Primera parte)

Onofre Villarreal con el plato donde llevaba su queso, a la puerta del zaguán de la casa de su compadre Eligio, gritó un ¿buenas tardes, hay gente en casa?
Al momento apareció Eligio y sonriendo, con mucho gusto le dijo.
__ ¡Pásate compadre, pásate, estamos cenando, vente pa que te eches un taco.
No había miedo ni rencor en aquella voz. Era la misma camadería con que se habían visto desde niños; con mucha confianza entró Onofre y con un gusto inmenso apretó la mano que su compadre le tendía, luego llego hasta la cocina en donde cenaban su ahijado y su comadre y de igual manera fue recibido. Junto con ellos compartió su queso y ellos compartieron sus frijoles. Al terminar dijo Eligio con voz muy seria.
__Compadre, no sé ni cómo decirte esto, pero quiero pedirte una dispensa muy grande. Quiero decirte que si es cierto lo que siempre me reclamaste. Si me jodí una carga de maíz de más cuando partimos la yunta que sembramos juntos. La verdad he vivido con mucha pena desde entonces y es que no supe ni porque lo hice. Quiero de verdad que me dispense, ya veré el modo de pagarle ese maíz.
Onofre quedo sorprendido, jamás hubiera imaginado que su compadre le confesara de aquel modo su delito. Sin embargo no sintió coraje, le gusto su sinceridad y al momento le respondió de igual manera.
__Le digo una cosa compadre. Ya olvídese de chingaderas, total una carga de maíz no debe ser motivo para perder nuestra amistad de tantos años, y lo haiga hecho por lo que lo haiga hecho… haga de cuenta que no paso nada. Y le digo una cosa, lo que si me sorprende es que me haiga recibido de tan buen modo, como si uste supiera que yo venía.
__Pos es que si sabíamos que iba a venir compadre __Agrego Agripina, su comadre __Lotro día juimos con la niña Zaurina del Remolino a preguntarle por una coqueta que se me perdió, y ella nos dijo que uste iba a venir, y que lo recibiéramos con agrado. Hasta mi viejo le dijo que ni cuando uste fuera a dignarse en venir a vernos, por el robo que le había hecho, pero la niña sonrió y nos dijo, cuando se estén  comiendo el queso que les va a llevar, deberán de pensar en sus rencores, y entre más se perdonen, más sabroso les va a saber… y viera compadre que sabroso esta su queso, no cabe duda que mi comadre si sabe hacerlos bien buenos.
__Saben compadres, esa niña es una santa, y tiene toda la razón, pa que es más que la verdad compadre, vamos olvidándonos de chingaderas y vamos siendo amigos como siempre fuimos, es más, lo invito mañana a que vayamos al guaje.
Y así fue como se rehízo una amistad de tanto tiempo, por los consejos de aquella niña sabia que poco a poco fue unificando a toda la comarca.
Sin embargo no siempre adivinaba las cosas, pues como ella decía, no todo le era revelado.
Una  mañana llegaron dos parejas buscando a la niña Zaurina. Crucita los escucho  saludar y no supo cómo actuar. Una pareja se quedo en el camino real volteando para todos lados, la otra entro preguntando por ella. Escucho cuando su madre la negó y como aquella pareja insistía en verla, pues tenían un problema muy grande, aludían una enfermedad y la mujer llorando suplicaba por ver a la niña.
Sus mascotas se mostraron inquietas y corrieron a esconderse,  en el corral, los animales de su padre también mostraban nerviosismo. Por más que se esforzaba, Crucita no tenía ninguna revelación, entonces le vino la idea de algo malo y con mucho sigilio se fue por atrás de los jacales a esconderse en el monte.  Mercedes la llamó, pero al no recibir respuesta empezó a buscarla junto con la pareja que también lo hacían afanosamente.  Hasta que estuvo segura, ya muy lejos de su casa, fue que a crucita le vino la revelación, aquellas personas iban con la intención de robársela para explotarla como adivina, iban a matar a Mercedes y a quien se atravesara en su camino, la única manera de salvar a su madre, era que no la encontraran, así que decidió alejarse de su casa para buscar ayuda. No podía ir directamente al camino real porque la podrían mirar los que estaban resguardando el camino, y cerca del camino real estaban los otros jacales, su padre andaba para el rio adentro y estaba muy lejos para ir a buscarlo, así que se le vino otra idea, iría a buscar a su abuelo José María, además de que la protegería, ya era tiempo de que la conociera y hablara con él.
Don José María había desmontado unos huizachales pegados a sus jacales y ahí sembraba año con año. Esa misma mañana,  jalado por un par de bueyes el arado avanzaba lentamente abriendo el surco, mientras uno de sus nietos iba aventando las semillas de maíz, frijol y calabaza. Detuvo la yunta al mirar que por el talud del arroyo, subía aquella niña y luego que lo hubo visto, le hacía señas para que se acercara. La muchachita parecía no tener más de tres años.  La distancia no era muy grande y José María la observo, blanca y trenzuda como su Mercedes, igual de bonita. Parecía un angelito, ¿Sería acaso la niña de que tanto se hablaba en el rancho? ¿Pero cómo podía andar sola? Dejó la yunta parada y corrió a donde lo estaba llamando.
__ ¡Abuelito, abuelito, necesito que te apures, pronto, unas gentes malas van a matar a mi mama si no vas a ayudarla!
El viejo sintió una angustia muy grande en su pecho y se arrodillo hasta ponerse a la altura de la niña.
__ ¿Eres Crucita?
__Si abuelito
__  ¿Y dices que tu mama está en peligro?
__Si, ya me ha sido revelado, unas gentes vienen a robarme y a matar a mi mama, por eso necesito que nos  ayudes, mi papa anda muy lejos y no le puedo avisar.
Luego de aquello la niña le tendió los brazos y José María sintió como aquellas manecitas apretaban su cuello. Una ternura enorme lo invadió y no pudo evitar que dos lagrimas rodaran por sus mejillas. También abrazo aquel cuerpecito. Y de pronto recordó que la niña le dijo que su hija estaba en peligro y la angustia lo embargo.
__ ¿Dices que van a matar a tu mama?
__Si, unas gentes malas, pero tú puedes salvarla si te apuras, allá está en el jacal de nosotros.
__ ¡Pronto Romaldo! __Le ordeno al nieto que traía como sembrador __Vaya al jacal y dígales lo que está pasando, que quieren matar a Mercedes, y avísale a tu padre y a tus tíos también, y a toda la gente que te encuentres, pero cuélale, apúrale, nosotros nos vamos pal jacal de Anastasio Haro a ver que está pasando.
Y tomando en sus brazos a su nieta, aquel hombre ya viejo, con la puya con que picaba a los bueyes,  no supo ni de donde saco tantas fuerzas para correr y correr entre huizaches y huizcolotes rumbo al jacal donde vivía su hija.
La encontró  a medio camino llorando, seguida por aquella pareja que no dejaban de llamar a Crucita. Iban siguiendo sus huellas.
__ ¡Mama! ¡Mama! Mira, me trajo mi abuelito.
Mercedes corrió a donde estaba su hija, su padre la bajo al suelo y la niña se abrazo a su madre, luego don José María con ambas manos apretó la puya y con ella amenazo a la pareja.
__Ya se a lo que vienen, y esa mala intención se las voy a quitar con esto.
__No se de lo que habla señor  __Dijo la mujer muy asustada  __Nosotros solo queríamos preguntarle algo a la niña Zaurina.
__Mentira, ella dice que vienen a robársela y a matar a su mama.
Al escuchar aquello Mercedes sintió un estremecimiento.
__ Te lo dije Martina  __Dijo el hombre __Si la niña era adivina se iba a dar cuenta de nuestras intenciones. Pero esto no se queda así.
Al decir eso, de entre sus ropajes aquel hombre saco una pistoleta de un tiro y con ella apunto al viejo.
__ Cuando menos usted se muere y luego nos llevamos a la niña.
Crucita deshizo el abrazo que tenia con su madre y sonriendo encaro al hombre.
__No señor, usted no puede matar a mi abuelito, porque si usted lo hace, también se van a morir ustedes. Ya vienen muy cerca mis tíos y ellos vienen muy enojados. Si me roban, no llegarían ni siquiera a Contitlán cuando la gente los alcance y los destrozarían a pedradas. Lo mejor que pueden hacer es irse pronto y no volver nunca. En estos momentos ya hay gente llegando por el camino real al jacal de nosotros y ya traen a pedradas a sus otros compañeros, si quieren salvarlos, corran y digan que yo estoy a salvo.
Entonces tendrán oportunidad de huir.
__ ¿A mi hermano lo traen a pedradas?
__Si señor, corra para que lo salve.
El hombre volvió  a guardar su pistoleta y antes de darse vuelta para correr rumbo al jacal de Anastasio, miro como entre el huizachal algunos hombres corrían en dirección a ellos, entonces tomo la mano de la mujer y huyeron a toda prisa.
Algunos parientes de José María llegaron jadeantes hasta ellos. Ya solo estaban, padre, hija y nieta.
__ ¿Qué paso apá?
__ ¿Qué paso tío?
__ Nada hijos, nada. Pero vénganse, vamos a llevar a estas mujeres a su casa, no vaya a ser que esas gentes regresen.
__No te preocupes abuelito, jamás van a regresar.
Mercedes no dijo nada, pero sintió un alivio muy grande, cuando sintió que el brazo de su padre rodeaba su hombro y con el otro cargo a su nieta rumbo a su jacal.
Cuando llegaron había mucha gente comentando el caso. Como habían apedreado a una pareja que estaba ahí, y como otros llegaron y todos se fueron corriendo. Toda la población remolinense en aquella época estaba reunida en el patio de Mercedes, todos, incluyendo a cada uno de los Luna.
En eso estaban cuando se escucho un… ¡Buenas tardes a todos! El momento se puso tenso. Anastasio, sus hijos, su padre y sus hermanos llegaban en ese momento. Los Luna se fueron arremolinando a las espaldas de José María y empuñaron las manos preparándose para la pelea, los Haro hicieron lo mismo. Mercedes y su madre se pusieron muy nerviosas, los otros vecinos que no eran ni Luna ni Haro, se hicieron a un lado, conocedores de la rivalidad existente entre las dos familias. Solamente Anastasio no, no se preparo para ninguna pelea, pues la sonrisa de su hija algo le decía. Sin embargo no encontró palabras para expresar su sorpresa de encontrar a tanta gente en su patio.
Ante aquel silencio fue la clara voz de Crucita la que se escucho con más fuerza que nunca.
__Papá, abuelo, ya es tiempo que olviden sus rencores. Mantener ese sentimiento tan malo, es igual que estar muerto en vida. Papá, hoy mi abuelito me salvo de que me robaran y mataran a mi mamá. Y él se siente muy orgulloso de haber hecho eso. Porque hoy también tu,  abuelito, te has dado cuenta de cuánto quieres a tu hija y lo que hubieras sufrido si esas gentes tan malas la hubieran matado.
Tanto los Luna como los Haro son una familia porque están unidos por la sangre mía y la de mis hermanos, así que les voy a pedir una cosa. Es mi voluntad padre, es mi voluntad abuelo, que en este momento se den la mano y olviden el rencor que los ha separado por tanto tiempo. Así mismo, eso le pido a todos los presentes…que se saluden, que se quieran, porque lo han demostrado al preocuparse por mi mamá y por mí.  Vamos, que esperas papá, que esperas abuelito, salúdense como los que son, dos hombres que se perdonan todo.
Fue Anastasio el primero en extender la mano. Venciendo su orgullo, don José María Luna apretó aquella diestra que le tendían y luego jalándolo con fuerza acerco el cuerpo de su yerno para fundirse en un abrazo de verdadera amistad. Luego de aquello fue a saludar a su consuegro y a todos los hombres de apellido Haro. Anastasio hizo lo mismo, se acerco a cada uno de los Luna y los fue saludando. Cuando llego frente a Gumaro, este le tendió el brazo izquierdo, en donde tenía el muñón, Anastasio se quedo serio, pero luego de aquello Gumaro lanzo una carcajada y le tendió la diestra.
__No se crea primo, era solo una broma. La verdad es que yo siempre me he dicho, que si perdí mi mano fue por pendejo y no por otra cosa, en serio que siempre dentro de mí, te he agradecido que no me quitaras la vida, porque a ley de hombre estabas en todo tu derecho y quiero decirte que esta mano que me quedo, te la extiendo como un verdadero amigo y que nunca te he tenido rencor. Y si me callaba esto era nomas pa que no me reganara mi tío José María.
Propios y extraños se mostraban felices. Una vez que todos se saludaron y perdonaron, con su voz clara Crucita volvió a hablar.
__Les pido por favor a todos que me escuchen. Siéntense, algo tengo que decirles.
Todos obedecieron, la voz de aquella niña tenia tanto poder que no había manera de desobedecerla.  En cualquier cosa que sirviera como asiento la gente fue buscando acomodo, en el metate parado, en algún tronco, en la batea, etc. Los que no encontraron más, se sentaron en el suelo.
__Hoy me han sido reveladas varias verdades__ Empezó diciendo la niña  __ Primero se me ha dicho porque me desarrollo tan rápido, es porque voy a vivir toda una larga  vida en solo unos cuantos años, es por eso madre, que ni siquiera te diste cuenta de tu embarazo, apenas tenía dos meses de gestación cuando yo nací, también  es por eso que hago lo que otros niños de mi edad no pueden hacer. Pero eso no importa, todos nacemos y un día morimos… La revelación más hermosa que se me ha hecho, es que yo he venido a este mundo, y precisamente a este ranchito, porque yo represento la unidad entre ustedes, y eso hoy se ha comprobado. Este llegara a ser un poblado de regular tamaño, se unirán poco a poco los remolinitos de jacales, hasta formar una sola ranchería. Se dividirá en barrios según queden entre los arroyos y eso es todo lo que se por ahora, porque no se me revela todo, hay cosas que no se,  por ejemplo, hoy no supe que iban a venir esas gentes malas, pero Dios sabe porque hace las cosas, de otra manera no se hubieran unido mis dos familias. Estoy feliz de eso, y porque toda la gente que ahora vive en Remolino, es una sola familia.
__ ¿Entonces este va a ser un pueblo grande hija? __ pregunto Anastasio emocionado  __¿Como Guadalajara?.
__No padre, no de esa magnitud, será un ranchito desde el surco de Nopales que esta plantando don Crescenciano Lugo y nunca llegará a tocar el rancho de Contitlán. Llegaran gentes buenas y trabajadoras que se enamoraran de esta tierra, por ejemplo don Fermín Horta, que mañana llegará escoltando a sus arrieros con sus cuarenta guardias, y le gustará tanto el Remolino, que va a hacer unos corrales de piedra para que descansen aquí sus animales, y va a hacer la primer casa de adobe. Ya no va a regresar a Aguascalientes, en donde están sus otros hermanos, él y su familia se van a quedar a vivir aquí, y eso será por muchas, muchas generaciones. Uno de sus descendientes que también será arriero, ha de traer al Remolino dos árboles que serán uno de los símbolos de la comunidad. Es todo lo que se, es todo lo que se me ha revelado.  No todo se me dice, no todo se me descubre, aún hay misterios que se me niegan.
__ ¿ Y del algún tesoro por ahí?__ Dijo don José  María __¿ No te han revelado algo que hay en el cerro?
__ Si abuelo, en ese cerro hay muchos tesoros, unos que dejaron nuestros antepasados. Otro que tu andas buscando porque un sobrino tuyo te dijo que ahí había, y muchos que han enterrado los Chinacos. En corto tiempo, va a haber más tesoros, porque habrá una guerra y después de eso un hombre muy valiente de apellido Bañuelos, enterrará en ese cerro mucho dinero. Pero la mala noticia abuelo, es que ninguno de esos tesoros es para ti. Ni siquiera el que has andado buscando por mucho tiempo, y que casi has encontrado, porque un día estuviste recargado en la puerta que lo guarda. El tesoro más grande que vas a encontrar abuelo, es el de la tierra, el de la familia, y el de la amistad. Tu tesoro abuelo, fue haber fundado El Remolino, y eso te lo agradecerán todas las generaciones futuras. Siéntete muy orgulloso.
Don José María se quedó muy serio. Tanto que había buscado su tesoro y resulta que no era para él, y ni como dudar de las palabras de aquella santa. Desde ese día no volvió a buscar ningún tesoro  y eso que un día andando en la temachaca, caminando por el rescolodo donde están las ventanas, miró cuando en la cueva que muchos años después le llamarían la cueva de Montoya, El gavilán y tres chinacos más, enterraban dos cantaros repletos de monedas. Le dio mucho miedo y se quedó serio para que no lo fueran a descubrir. Con horror vio como sobre salía de el hoyo en donde iban a poner los cantaros, una mano, al parecer de una mujer por lo delgada que se miraba. Miro cuando entre los tres acomodaron cántaro por cántaro y luego taparon el agujero. Antes de retirarse el gavilán dijo.
__Este dinero es mío Cleotilde. Aquí te quedas a cuidarlo. Solamente lo va a poder sacar aquel que venga comiendo coalaistas si es que yo no estoy presente… de otro modo  yo tengo que estar  presente, ya sea en cuerpo o en espíritu. Por la maldición del eterno de la oscuridad, que así sea.
Luego arrojó sobre la tierra un guaje de agua, de la que se  robaba de las iglesias por estar bendita, para poner sus condiciones que cada tesoro que enterraba.  
En eso llegó otro chinaco muy asustado.
__Jefe, ahí ladera arriba viene Fermín Horta con sus lanceros. Ya se dieron cuenta que robamos a sus arrieros en  la cuesta de Apozol y seguro vienen por su mercancía.
__ Que la chingada. Vámonos, no tenemos tiempo ni hombres para enfrentarlo, déjenle sus chingaderas que le robamos y vámonos para el pueblo viejo.
En cuanto desaparecieron de su vista los forajidos, José María corrió a donde acababa de ver que enterraron aquel dinero. La tierra estaba suelta, no estaban muy hondos los cantaros. Con su rosadera empezó a escavar, pero apenas llevaba un poco de tierra apartada, cuando escucho aquel quejido que salía de la profundidad de la tierra. Era un lamento muy doloroso que hizo que su piel se enchinara. Se incorporo al momento y sin decir más agarro ladera abajo. Ya se lo había dicho su nieta, que nunca se encontraría un tesoro de aquel índole.  Pronto se encontró con Fermín Horta y sus lanceros, les conto de que escondido del gavilán, escucho como uno de sus secuaces le previno que los iban siguiendo, que sus mercancías habían quedado en la cueva blanca y el gavilán iba con rumbo al pueblo viejo, pero nunca les dijo nada del tesoro y ese sigue ahí, esperando que alguien tenga mucho valor para ir junto con el espíritu del  gavilán a sacarlo o simple y sencillamente que vaya comiendo coalaistas. Porque mientras un tesoro no sea sacado, el espíritu del hombre que lo enterró no descansa en paz. Es un  alma en pena, y así sigue aquel bandido asesino, regalando sus tesoros, pero nadie los saca porque le tienen miedo, pues se aparece sangrando tal y como murió, el día que se enfrentara al mayor de los Luna, el día que encontró la muerte. 

FRANCISCO RODRIGUEZ LOPEZ.


domingo, 9 de septiembre de 2012

CAPITULO XIV, el nacimiento de "Crucita".

El nacimiento de Crucita.

 Anastasio y Mercedes nunca se casaron, sin embargo eso no impidió que antes del año que se fugaron les naciera el primer hijo, Antonino Haro, luego, tres años después, Pomposo Haro, pero quien en verdad fue un verdadero misterio desde su nacimiento, fue Crucita, llamada así porque nació el día tres de mayo, el día de la Santa Cruz.

Mercedes ni siquiera sabía que estaba embarazada cuando la dio a luz. Aquel día andaba con Anastasio cortando guamara en la orilla del rio, cuando sintió un pequeño dolorcillo, muy parecido a cuando iba a parir… luego le vino otro y se le reventó la fuente. Asustada le grito a su esposo que se bajara del guamúchil y ella se recostó sobre una piedra enorme que estaba a la orilla del rio y que la gente llamaba piedra de los indios. Apenas llego su esposo con ella, cuando sin más, Mercedes le anuncio que parecía que iba a tener un niño, y en efecto, Anastasio se asomo y contemplo como del cuerpo se su esposa, salía aquella cabecita y luego todo el cuerpo. No lloró la recién nacida, al contrario, parecía que contemplaba a su padre he hizo una mueca como si estuviera riendo. Esa fue una de sus particularidades. Crucita nunca en su vida lloró. De inmediato Anastasio se quito la camisa y con ella envolvió a su hija, volvieron a El Remolino felices, tanto que se les olvidó el gancho y la quiligua en donde juntaban su guamara. Pero estaban felices que mas daba, porque por fin tenían una niña.

 Crucita fue una bendición para toda la comarca, desde su nacimiento empezaron a realizarse milagros, el primero de ellos, fue la visita de la madre de Mercedes.
 Pronto se supo por el rumbo, de la niña que había nacido sin dolor y lo hermosa que era, con su pelito que le caía debajo de los hombros, era una verdadera novedad y más de alguien fue a contarlo al Remolino de los Luna.

 Una mañana, Mercedes molía en el metate su nixtamal, para luego hacer sus tortillas y llevarle de comer a su hombre que andaba desmontando un terreno para sembrar, cuando escucho una voz llorosa y una risotada a sus espaldas. Volteo asustada y miró que eran su madre y su prima Chagua, que esta feliz no podía evitar reír a todo lo que daba.

 __!Madre,madre! __Las tres mujeres se abrazaron emocionadas. Tantos años, tan cerca y solo verse de lejos de vez en cuando, por ejemplo cuando iban a Juchipila, o andando en la temachaca o en la guamara, pero ni esperanzas de hacerse una seña siquiera, siempre estaba presente don José María y se enojaría si lo hicieran.

__ ¿Y la niña Meche,,,, on ta la niña greñuda y chula…yo la quero ver prima,,,,on ta, on ta? __Con premura exigía la pasguata…

 Mercedes sin dejar de abrazar a su madre, las condujo al interior del jacal, y ahí, en un huacal que colgaba de lo alto de un morillo a manera de cuna, estaba a la niña, sentada tomándose de los bordes. Al mirar a las mujeres las recibió con una sonrisa.

 __ ¡Virgen santa mija! ¿Pos cuanto tiene tu niña que ya está muy sentada sola? __

Un mes madre, solo un mes y ya se voltea y se sienta solita. Si aquello les sorprendió, más emocionadas quedaron cuando muy claramente la niña expreso.

__Abuelita, ven...ven.

__ ¡habló, parece que habló!

 __ Madre, mi niña hace tantas cosas curiosas, es una bendición… El padre de Moyahua nos dijo, que es un ángel bajado del cielo, que viene con una misión, pero ni él supo cual es.

Con ternura la abuela cargo a su nieta, y la niña extendió un brazo como pidiéndole a Chagua que se uniera con ellas. Ambas la abrazaron con ternura. La abuela empezó a llorar, pero crucita, hizo su cuerpecito hacia atrás para mirarle el rostro, con sus deditos limpio las lagrimas y luego, con su cabecita y un dedo, le hizo la señal de ¡no!.

Aquella noche en el jacalerío de los Luna, se escucharon los gritos enardecidos de son José María. Ni la esposa misma supo de donde sacó valor para contarle lo que habían hecho en la mañana, pero él lo tenía que saber, que tenían una nieta prodigiosa y que abrazar de nuevo a Mercedes había sido una bendición,

__ ¡Que juites a dónde jija de tu…! __

Si José María, jui a ver a mija, y a mi nieta. Y tú también deberías de ir, pa que tanto orgullo si eso ni se come ni se vende. __

 Pos sábetelo Tranquilina, que sea la última vez que vas a visitar a esa pasiada, no quero saber que volvites a ir o te voy a dar una surunguiza con la coyunda de los bueyes. Que no te duele tantos desprecios que nos han hecho, las tranquizas que se ponen tus hijos con los Haro, la mano de Gumaro. De plano no tienes vergüenza.

__No José María, tas equivocado. Vergüenza si tengo, y mucha, pero con mi hija por no haber sabido ser buena madre, y voy a seguir yendo a verla, y si no quieres, mátame, mátame aquí mesmo.

__Y mátenos a las dos, pus que… yo tamien voy a ir a verla.

 __!Tu cállate Rosaura, la plática no es contigo! Además todo esto es por tu culpa, si hubieras sabido cuidar a Mercedes. Yo no se pa que te recogí cuando murió tu madre, y te crie como una hija, y siempre he dicho que eres mi hija, pero ya no… eres una arrimada.

 __Pos ahí diga todo lo que quera…ni lo oigo, haga de cuenta que le grita a la mosca que le cayó a su plato de temachaca y ya se la comió,,, jiar, jiar, jiar…. y yo si voy a ir mañana y Chimino va a ir conmigo, Crucita es milagrosa y le voy a pedir, que nos quite lo lerendo, aunque sea tantito.

 __Pero que no nos quite lo jarioso__ Respondió al momento Chimino __Y ándale, apúrale, ya amonos al jacal.

En aquella aseveración de que tenía algo de milagrosa, no se equivocó Rosaura, aquella niña a la edad de un año, ya hablaba perfectamente y tenía la particularidad de que adivinaba cosas sin que nadie le dijera nada. Poco a poco se supo de aquella virtud en la comarca y a Crucita la gente dio por llamarla, la niña Zaurina del ranchito El Remolino.

A diario el jacal de Anastasio se miraba visitado por decenas de personas que iban a ver a la niña Zaurina para que les despejara alguna duda. Crucita se la llevaba en el patio jugando con los animalitos que su padre atrapaba para ella, tenia ardillas, conejos, un gran número de pájaros salvajes como palomas pintas y calandrias, pero lo más increíble, era que tuviera un coyotito, manso, dócil, y eso que la gente decía que un coyote jamás se domestica.

La visita de tanta gente, molestaba a Mercedes, no la dejaban hacer sus quehaceres, y siempre tenía que estar al pendiente de su hija, pues mas una vez se la quisieron robar para llevársela lejos y hacer negocio con ella. En cuanto escuchaba el ¡Buenos días señora! La ponía alerta y al momento contestaba.

__No, aquí no es, aquí no vive la niña Zaurina, es mas adelante. Pero al momento se oía que Crucita decía

__Déjalos entrar mamá, son gente buena, déjalos entrar.

Nadie necesitaba decirle nada, con solo mirarlos al momento les decía su problema como cuando fue don Onofre Villarreal a preguntar por unas remudas que se le habían perdido.

Crucita lo miro y sin sonreír le dijo.

__Mire don Onofre, ya no busque sus remudas, los chinacos las encontraron en el llano y las agarraron porque las necesitaban para cargar un dinero que se robaron del Mezquital del Oro… el dinero lo enterraron en Moyahua y luego sus remudas las mandaron para Fresnillo, van con ese rumbo, así que mejor delas por perdidas y no les reclame, porque esa gente no tendría ningún miramiento en matarlo. Mejor vallase para su casa y consígase otros animales. Dios lo va a bendecir.

Don Onofre se quedo admirado y solamente le quedo preguntar.

__Cuanto se te debe.

__ El precio que te voy a cobrar Onofre Villarreal, es muy alto y tú sabrás si lo quieres pagar. Mira ahora que salgas al patio, ahí en fogón donde tortea mi madre, avienta a las brazas tu orgullo y ya sin él, vete a tu casa y agarra un queso fresco de los que acaba de hacer tu mujer, y con él en la mano vete a la casa de tu compadre Eligio y cuando llegues, nomas dile que les llevas ese queso, y que si te invitan una tortilla te lo quieres comer junto con él y su familia.

__ ¡Que yo vaya con mi compadre Eligio! Ni el patrón Santo Santiago lo permita. Ese bandido me robo una carga de maíz el año pasado cuando partió la cosecha.

__ ¿Y por una triste carga de maíz has perdido una amistad de toda la vida? ¿Por una carga de maíz has renegado del sagrado sacramento del bautismo? Porque tú y él están emparentados. Y por una triste carga de maíz has sufrido mucho Onofre Villarreal, por algo que no vale la pena. Tu compadre sufre igual que tu y también le gustaría reconciliarse pero los dos son muy orgullosos y eso los hace ver mal las cosas. El sufrimiento es para el que así lo quiere. Mira, por ejemplo ahora sufres de coraje por lo que te robaron los chinacos. ¿Dime, que te ganas? Tu sufriendo y ellos muy campantes. No vuelvas a sufrir Onofre Villarreal, esta vida nos la presta Dios para ser felices, y si en algo quieres pagarme, llévale ese queso a tu compadre, y no le reclames nada ni le hables de la carga de maíz, en todo momento sonríele, veras que todo se arregla por sí solo, hazlo y si no quieres, sigue sufriendo Onofre Villarreal, que Dios te bendiga.

Una semana después, Onofre Villarreal llegó con toda su familia para fincarse en El Remolino, para estar cerca de la niña Zaurina. A la gente le platicaba que por el camino, mientras llegaba a Juchipila iba pensando y pensando en las palabras de aquella niña. Que lo dudó un poco antes de decirle a su mujer que le pusiera en un plato un queso fresco. Varias veces estuvo a punto de regresarse, como pues iba a hablarle el primero a su compadre, si el bandido había sido él. Pero se armó de valor y siguió su camino. Cuando llego a la casa de Eligio…

viernes, 7 de septiembre de 2012

CAPITULO XIII, "Los Chinacos", (El Gavilán)

"Los chinacos", (El gavilán)


La tensión creció entre los dos hombres al igual que la tela que ambos sostenían… los machetes se fueron levantando lentamente. Anastasio de reojo miró a Mercedes, que con ambas manos se tapaba el rostro para no mirar el desenlace del pleito, cualquiera que fuera el vencedor, le provocaría a ella una pena.  Aquel descuido por poco y le cuesta la vida.  Gumaro lleno de rabia, lanzo el primer machetazo directo a la cabeza de su rival. Anastasio completamente sobrio lo pudo eludir y al mismo tiempo también lanzo una estocada que detuvo antes que llegara al pecho del primo de su mujer. En ese instante tomo una decisión, el no mataría a Gumaro, él no le iba a provocar un pesar a la mujer que tanto amaba.
Los presentes notaron el movimiento y no lo entendieron, el padre de Anastasio grito ordenando.
__Fíjese lo que hace mijo, este cristiano no va a tener consentimientos como los que anda haciendo usted.
Anastasio no respondió nada y se dedico a eludir las estocadas de Gumaro y a concentrarse en no soltarse del paliacate. La pelea se hizo sangrienta, pero de un solo lado, por más que Anastasio se defendía, de vez en cuando el filoso machete de Gumaro llegaba a tocar su piel y la rasgaba haciendo que salieran borbotones de sangre. Los gritos de Mercedes lo aturdían, los gritos de su padre y sus hermanos exigiéndole que acabara con Gumaro también, pero él no les hacía caso, simplemente seguía defendiéndose, hasta que un machetazo lanzado por el agresor, le llego de frente y le corto el hombro derecho haciendo que casi perdiera su machete. Sintió que perdió  fuerzas y por poco suelta su arma. Comprendió que estaba perdido, la única manera de salvar su vida, seria soltar el paliacate y salir corriendo, aunque toda su vida fuera catalogado como un cobarde, o en su defecto, dejarse matar por aquel agresor. Mejor morir valiente que vivir como cobarde, pero defendiéndose hasta el último momento. Por ese pensamiento saco fuerzas de su espíritu valiente y por fin lanzo un machetazo con todas sus fuerzas, pero fue precisamente en el momento que Gumaro lanzaba otro y los machetes chocaron con tal violencia que se fueron hacia abajo. Fue  tan mala la suerte para el primo de Mercedes, que su mismo machete fue directamente a la canilla de la mano que sostenía el paliacate y este, cortó piel, tendones, venas y todo tejido entre la mano y el brazo, haciendo que su mano saliera cortada completamente de su cuerpo. Gumaro ni siquiera se dio cuenta, solamente noto que el paliacate no estaba sostenido con él, y con el muñón que lanzaba sangre a borbotones tiraba agarrones, pero era inútil, ya no tenía mano con que agarrarlo.
Ahí termino la pelea.  Gumaro  soltó su machete para apretar su antebrazo. Anastasio también dejo caer el suyo para ayudarlo. Los que presenciaban la pelea corrieron a auxiliarlo también. El padre de Anastasio sin miramiento alguno ordenó.
__Anastasio, tráetelo pa acá, al comal caliente. Tenemos que quemar esa herida pa que deje de sangrar, o si no esté cristiano se nos muere.
Y así lo hicieron. El grito que lanzo Gumaro fue ensordecedor. Se escucho en Contitlán, Atemajac, Amoxochitl, Juchipila, y por supuesto también, en el Remolino de los Luna.
Luego de quemar la herida, Gumaro dejo de sangrar, pero se desmayo por el dolor. Mercedes  tendió un petate y ahí lo acostaron. Lo cobijaron con el sarape de Anastasio, y ahí quedo, quejándose del dolor. Luego atendieron a Anastasio. Con una aguja arriera que quemaron  en las llamas vivas, Anastasio fue cocido en sus heridas por su padre. El también gritaba de dolor, pero su padre sin consentimiento alguno con una aguja arriera cerró con ixtle las mayores aberturas en donde estaba sangrando.  Estaba en esa labor cuando escucharon el galope de varios caballos que se acercaban.
Hasta aquel patiecillo llegaron los jinetes, al frente de ellos iba don José María Luna, que machete en mano detuvo su remuda y contemplo la escena. Mercedes agachó la cabeza, los hermanos de Anastasio también desenvainaron sus machetes. Eran seis de los Luna, la llevaban de perder. Don Gorgonio dejo de zurcir las heridas de su hijo  y encaro a los recién llegados.
__Su muchacho vino buscando pelea. Mi hijo no lo quiso matar. Ahí ta tirado…nosotros somos gente de paz. Perdió una mano en el pleito. Ahí ta tirada también.
Don José María no dijo nada, observo todo, la mano de su sobrino aun con el paliacate amarrado. A una seña  uno de sus acompañantes se bajó de su caballo y se acercó al recién manco. Con otra seña, este  le indico al viejo Luna que Gumaro  estaba con vida. Luego el mismo observador levantó al herido, se lo puso al hombro y luego lo acercó con uno de sus parientes para que lo subieran a un caballo.  Antes de partir el viejo Luna dijo:
__Vamos a esperar a que despierte mi sobrino y nos diga que pasó. Si le hicieron bola, vayan rezando por el alma de todos ustedes, si fue legal, de cualquier modo, algo se va a hacer, esto no se queda así.
Mercedes se atrevió a hablar.
__No padre, fue Gumaro el que vino buscando y Atanasio solamente…
__Uste cállese sinvergüenza, y no me diga padre que uste ha muerto para mí, yo no soy su padre, yo no soy  padre de mujeres pasiadas. ¡Vámonos!
Y así fue como nació aquella rivalidad entre los Luna y los Haro. Aunque en aquella ocasión solamente resultaron dos heridos, los pleitos entre ellos fueron constantes. En cualquier parte donde se encontraba un Luna, con un Haro, ya se sabía que el enfrentamiento era inevitable, por fortuna para ambas familias, nunca hubo un muerto que lamentar.

Las heridas de Anastasio sanaron y Gumaro se resigno a verse con una sola mano. Ninguno de los dos fue castigado por las  autoridades por su enfrentamiento, simple y sencillamente porque en esa época no existía la autoridad. El gobierno español preocupado por no dejarse arrebatar  el poderío del territorio de la nueva España, no les interesaba los pleitos particulares. El ejercito insurrecto tampoco se preocupaba por solucionar problemas casuales, solamente se enfocaban en atacar a los españoles para lograr lo más pronto posible la independencia.
Por esta razón en el territorio mexicano, aparecieron un grupo marginado de la sociedad, los mestizos, que a principios de la separación de castas, fueron los hijos de indio con negro y despóticamente se le llamaba CHINOS, por lo rizado de su pelo, pero luego de muchos años, para hacer más ofensiva la palabra a los españoles les dio por llamarlos, CHINACOS, y este apodo lo adoptaron todos aquellos seres que fueran mestizos, que importaba las razas que se hubieran cruzado para su existencia.
Los chinacos aprendieron a distinguirse de las demás ramas de la sociedad, para reconocerse entre ellos, y si bien no podían compararse con los españoles y los criollos, tampoco querían ser considerados indios o negros, así que adoptaron una manera muy particular de vestirse, de comunicarse, de sobresalir, pero una de sus mayores características, es que el chinaco era muy valiente y orgulloso. En las guerras de independencia se miraban sobre salir de las demás tropas. Desgraciadamente no había partido ni liderazgo y bien algunos grupos participaban con los liberales y otros con los conservadores.
Pero también por no existir la ley ni el orden, muchos de estos hombres se volvieron bandidos. No había quien se los impidiera. Unidos y aprovechando el caos nacional, muchos de ellos se enriquecieron robando, caminos reales, minas y haciendas. Los más famosos fueron el Zarco, los bandidos de Rio Frio, y El Gavilán del cañón  de Juchipila.
Dicen que el Gavilán era nacido en Nochistlán, no hay pruebas de eso, solamente se sabe que formo una banda con más de doscientos hombres, que muy bien armados y montados, robaban desde Fresnillo, Valparaíso, Mezquital del oro, Nochistlán, y hasta las haciendas de Jalisco, robando una vez, la catedral de Guadalajara.
Había adoptado el nombre del Gavilán, porque una de sus características era que le gustaba robarse a las mujeres, o pollitas como él las llamaba, disfrutarlas y luego matarlas en donde enterrara algún tesoro, según esto para que se quedaran ellas cuidando lo robado.
Tenía muchos refugios a lo largo de su territorio, pero uno de sus favoritos, era el cerro de las Ventanas, porque ahí había encontrado muchas cuevas para esconder lo logrado en sus atracos.
En todas partes era muy temido El Gavilán por su crueldad, aquel hombre vestido siempre de negro, con su sombrero galoneado, su sarape de saltillo y sus pantalones adornados con oro y plata se distinguía principalmente por su machismo. Le gustaba enfrentar duelos de paliacate, con su daga no había rival que le ganara, era un verdadero as en ese tipo de enfrentamientos. Por esta razón principalmente, es que se había ganado el respeto de sus hombres, porque el Gavilán si era macho,
Un mal día definitivamente sembró sus reales en el cerro de las ventanas, ahí hizo su campamento  y no permitió que nadie volviera a sembrar y ni ir a la temachaca siquiera. Salían a hacer sus correrías, robaban, y aunque a veces tardaba meses en volver, siempre regresaba a su cerro favorito.
Para desgracia de Anastasio Haro y su familia, un día tuvo la mala fortuna de que el Gavilán se fijara en la belleza de Mercedes Luna, y curiosamente por primera vez en su vida, aquel hombre malvado  sintió el amor por una mujer. Con ella se portó diferente, la quería a la buena, nunca se imagino que eso causaría una tragedia, lo cual traería como consecuencia, EL ORIGEN DE LA FIESTA DE LA SANTA CRUZ.

FRANCISCO RODRÍGUEZ LÓPEZ.



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miércoles, 29 de agosto de 2012

CAPITULO XII, La fuga de Mercedes Luna

La fuga de Mercedes Luna

Con el valor de que los Luna se habían fincado cerca del camino real, y nadie les dijo nada, otras familias empezaron a hacer lo mismo.  Más al sur de los Luna edifico su jacal Josiano Reynoso, Epigmenio Benítez y Lorenzo Sandoval; al norte Esteban Quintero, Ponciano Jiménez y Leobardo Ríos, de lo alto del Cerro de las Ventanas se bajaron los Rodríguez y del otro lado del Rio unas familias de apellido García.

Por las noches se alumbraban con pedazos de ocote o lumbradas en los patios, desde lo alto del cerro de las Ventanas se empezó a notar que iba creciendo un rancho, algo largo, no muy ancho, pero llevando el mismo nombre… “El Remolino”.

Aunque los Luna construyeron un pozo del que sacaban buena y abundante agua todo el año, Mercedes Luna, pretextando que no le gustaba el agua del pozo, todas las tardes, acompañada de Chagua, iban arroyo arriba a hacer un pocito entre las piedras y traer su agua en sendos cantaros.  Tal vez en verdad no le gustaba el agua o tal vez era porque todas las tardes Anastasio Haro esperaba bajo un mezquite que ellas pasaran para saludarlas reverenciando su cabeza, tanto de ida como de venida, era todo, no se atrevía a dirigirle la palabra a aquella güerita de trenzas largas.

Aquella tarde Anastasio las diviso cuando venían, su corazón dio un vuelco, de verdad ¡como amaba a aquella chulada de mujer!, el tan valiente para otros menesteres, no entendía como no podía acercarse a la muchacha y siquiera decirle buenas tardes…

Cuando pasaron junto a él, Mercedes lanzo una carcajada por algo que le iba contando a su prima la “lerenda” y Chagua correspondió de la misma manera.

__Así es Chagua __Dijo Mercedes __ Pa estos mentados Juchipilas, los hombres son re collones, ni siquiera se atreven a decir buenas tardes, nomas parecen machos, pero de eso no tienen nada.

__Pos si Meche, pa macho mi Chimino, ese si es aventado no como otros __Al decir esto Chagua volteo a ver a Anastasio y volvió a reír fuertemente.

__Buenas tardes don Anastasio__ Saludo por primera vez Mercedes.

El hombre sintió que la tierra se le movía, supo de inmediato que aquella platica era por el, inconscientemente empezó a sudar, su respiración se agito  y la vergüenza se le atraganto de tal modo que se le hizo un nudo en el gaznate y no pudo  responder al saludo.

__Ya ves Chagua, ni responden siquiera, son re collones, pa allá onde vivíamos antes, si eran machos, se robaban a las muchachas a la juerza y ni quien les dijera nada__ (Nuevamente se escucharon las carcajadas).

Esa vez, con todo su orgullo destrozado y ganándole a la vergüenza, Anastasio Haro, jalando a su mula las empezó a seguir.

Las alcanzo cuando con jícara en mano, Mercedes limpiaba el pocito… estaba de espaldas, a pesar de sus naguas abajo del tobillo se notaban sus enormes caderas, Anastasio sintió un estremecimiento. Chagua  dijo algo y mercedes volteo a donde Anastacio a unos metros embelezado la contemplaba.

__¿Que paso don Anastasio, se le ofrece algo? ¿Tiene sed? ¿Quiere poquita agua?

Ni siquiera Anastasio supo de donde saco el valor para decirle fuertemente.

__No, a la que quiero es a usted, y…y…y

__Y, ¿y qué? Ya parece ratón, y no me diga que me quiere pa su novia.

__Pos sí.

__No Anastasio, usted no sabe hacer las cosas, usted cree que mi tata nos deja andar de noviecitas, no mi alma, así no se hacen las cosas, mejor llegue y dígame que me viene a robar.

__¡A pos si!,

__Ándele, así es otro cantar. Ahora vera.

Mercedes se incorporo y agarrando su cántaro lo levanto arriba de su cabeza y luego lo dejo caer sobre las piedras en donde broto hecho tepalcate, luego ordenó.

__Arrime la mula pa acá y ayúdeme a treparme.

Por primera vez Anastasio sintió la estrechez de aquella cintura y casi en vilo subió a la muchacha hasta la silla de la mula, luego se trepó él y ella se recargó en su pecho al momento de abrazarlo, aquello era como ir al cielo. Chagua todo lo miraba emocionada y aplaudía por la intrepidez de su prima. Antes de partir Mercedes le ordenó.

__Mira Chagua, luego que nos vayamos, nos vas a dar un tiempecito, un buen ratito y luego vas a correr a la casa y vas a decir que Anastasio Haro me robo, que me subió a la fuerza y hasta se me quebró el cántaro, luego dices  que me llevo arroyo arriba. Entiendes?

__Si…si… hay que romántico todo esto... __Y al decir eso, Chagua corrió arroyo abajo gritando __Mi  prima se robo a Anastasio y le quebró el cántaro, se jueron arroyo arriba, mi prima…

__Espérate Chagua, espérate….todavía no!__ Pero la pasguata no hizo caso por lo que Mercedes ordenó de inmediato __Vámonos mi alma,  y arrea la mula porque no quiero pensar que mis parientes nos encuentren antes de,,,, yo los conozco. Llévame a donde tu quieras, menos  arroyo arriba.

Y al decir aquello, Anastasio  espoleo a su mula y subió el talud del arroyo para llegar a una yunta recién sembrada que atravesaron a todo lo que daba la mula sin importarle el daño que le hacía a la milpa recién germinada para bajar luego al otro arrollo que bajaba del Moral, por un ratito corrió por ese Zanjón, pero antes de llegar al camino real, salió del cauce y siguió al sur hasta llegar a lo que la gente llamaba el arroyito blanco, que por la creciente que había tenido la noche anterior, hizo que la mula se atascara y se negara a pasar aquel lodazal. Anastasio la espueleaba y la fustigaba con la cuarta, hasta que entendió que tendrían que ir a rodear hasta el camino real, Pero antes de hacerlo Mercedes le dijo:

__Espérate Anastasio, espérate. Bájame, quiero descansar, mira, ven, ves esa huizachera, ahí lleva a tu mula y amárrala en donde quede escondida, luego ven, nosotros nos vamos a esconder en ese tacotal…. si, amarra tu mula y luego, llévame al tacotal…

Para cuando se oculto el sol y las sombras de la noche los rodearon, recostados sobre las faldas de Mercedes, amorosos se escuchaban en mitad de aquel tacotal, los besos y los suspiros. Finalmente ella recargada sobre el pecho del hombre le dijo amorosa.

__¿Me vas a cumplir Anastasio, ya me hiciste tu mujer, me vas a cumplir  o me vas a devolver?.

__Como crees Meche, como tú dices,  ya eres mi mujer y eso es para siempre.

__Entonces quiero que me hagas mi jacal a la orilla de este arroyito, poquito más para allá, a un ladito  del camino real.

__Pos yo había pensado que nos fuéramos  pa Moyahua, aquí nos van a encontrar re fácil,

__No te apures, pa estas horas han de estar todos enmuinados, pero ya resignados porque ya saben que ha pasado, lo que ha pasado, y aunque el coraje les puede durar toda la vida, ya no me arrebatan de tu lado, es más grande la vergüenza de tener a una mujer pasiada en la casa, aunque no te extrañe que te busquen  pleito onde quiera que te encuentren, pero venirte a buscar, de eso no tengas pendiente.

__Como tú quieras Meche, como tú quieras, si aquí quieres tu jacal, aquí mesmo te lo hago.

Mercedes tenía razón, en aquel momento don José María Luna y sus parientes varones, volvían muy molestos después de buscar a Mercedes por varias horas.

Una vez más cuestionaron a Chagua.

__Tonces pa onde ganaron Rosaura!

__Pos ya les dije, arroyo arriba.

__Pos no había gueyas de la mula!

__Pos ya les dije que se jue volando 

__Tas bien lerenda, y luego ¿pues que no ibas pa cuidarla? ¿Como se la robo?

__Pos yo que le cuidaba, y a luego la que se lo robo a él jue ella.

__No digas pendejadas.

__Ma, pos pa que me preguntan pues

__Esto no se queda asi__ Dijo Gumaro Luna__ En donde quera que me encuentre a es hijo de su Juchipila madre, le sonrajo un machetazo,,,, ¡ya dije, ya dije!…

A los pocos días, Atanasio, su padre don Gorgonio, y sus hermanos Placido, Tiburcio y Atenójenes, levantaron aquel par de jacales a la orilla del  Arroyito Blanco, en donde harían su morada  los dos tortolitos.  Ya los andaban techando cuando escucharon  un grito lleno de bravura,  a unos cuantos metros de ellos, Gumaro Luna , machete en mano, exigía la presencia de Anastasio para matarse como los meros machos. Se notaba que iba alcoholizado y eso presagiaba que no entendería razones. Aun así don Gorgonio quiso meter paz, pero Gumaro no iba a escuchar palabras, iba a matarse con Anastasio. Mercedes también quiso intervenir queriendo convencer a su primo que se fuera, pero la contestación de Gumaro aludiendo que se callara piruja hija de su tal por cual... hizo que Anastasio  también agarrara su machete y enfrentara al borracho,,, Nunca un Haro se había rajado de un reto de esa índole, eso lo sabia su padre, eso lo sabían sus hermanos y por nada del mundo ninguno de ellos participaría en su defensa.

Cuando estuvieron frente a frente, Gumaro se desamarro el paliacate que traía amarrado a su cuello y enredando fuertemente una punta en el dedo índice de la mano que le quedaba libre, le ofreció la otra punta  a su rival.

__Si de verdad eres macho Anastasio, agárrate de este paño, si te sueltas  es que no eres hombre y si juyes, ni quien te siga, pero no vas a tener derecho de esa mujer, ¡ella es mucha hembra para ti!...

En ese momento Mercedes entendió muchas cosas,  el porque la cuidaba tanto su primo, el porque tanto celo con cuanto muchacho le hablaba, el porque lo escucho llorar muchas veces a un lado del jacal donde ella dormía. 

__Deme pa acá ese paliacate pues__ Dijo Anastasio muy serio__ y que sea lo que Dios quiera amigo… pero por esta mujer, con cualquiera, con cualquiera me rajo el alma.

FRANCISCO RODRIGUEZ LÓPEZ